CURSO DE OCULTISMO PRÁCTICO - Lección IV
OCULTISMO TEÓRICO
Cosmogénesis
Seguimos en esta ocasión con el tema de la cosmogénesis. A los seres humanos nos resulta difícil entender el proceso de formación del universo y, por tanto, de nuestro sistema planetario. Cuando empezamos a comprender y aceptar que el mundo no es únicamente físico sino que hay planos más allá de éste, es más fácil poder llegar a la comprensión de cómo se llegó a eso que denominamos materia; pero, ¿existe en realidad materia más allá de nuestra percepción?, ¿hasta qué punto es real y completo lo que vemos del mundo físico? La materia, tal y como la vemos y vivimos, es fruto de nuestro aprendizaje y de los cinco sentidos con los que la experimentamos; pero si, en lugar de los cinco sentidos tuviéramos sólo cuatro, ¿sería igual para nosotros la materia? Y, ¿qué sucedería si nada más tuviéramos tres o dos o uno? La conclusión es que nuestra percepción sería distinta en cada caso y que, si no hubiera nadie que nos hablase de la percepción a través de los cinco sentidos, el universo, para nosotros, sería bien distinto de lo que ahora es. Por otro lado: ¿qué ocurriría si, en vez de esos cinco sentidos, hubiéramos desarrollado otros más? También, por lógica, cambiaría nuestro concepto del mundo físico.
Ahora estamos en mejor disposición para comprender lo ilusorio de dicho mundo. Pero hay que tener en cuenta que, mientras tenemos nuestra conciencia enfocada en él, aparece ante nosotros como algo completamente real y, por tanto, es difícil hacernos aceptar que sea una ilusión.
La “supuesta” realidad en la cual nos movemos va más allá de la forma, siendo nuestro papel el de moldear su parte material para percibirla según nuestro estado evolutivo. Esto implica que todo el mundo conocido es una creación nuestra, como mini-dioses que somos. El Creador pone la materia base (fohat) (1) y nosotros la moldeamos para formar un mundo que somos capaces de explorar e interpretar: éste es el gran misterio de la creación. Estamos en el mundo de los sentidos, que no es ni real ni permanente, y no existe más allá de los mismos. Pero, no sólo la Tierra, sino todo el universo perceptible y el mundo fenoménico en los que tenemos enfocada nuestra conciencia vigílica, son creaciones de nuestra mente, basadas en la interpretación que ella hace de los estímulos recibidos por los sentidos.
VALORES ESPIRITUALES – MEJORA DEL CARÁCTER.
ADAPTABILIDAD
El camino o “Sendero” está lleno de pruebas, de circunstancias a las que la vida nos va enfrentado para que aprendamos a ser pacientes, a adaptarnos y a aceptar que las cosas no tienen por qué ser como nosotros queremos que sean pues, de suceder así, no aprenderíamos nada. Estas circunstancias, algunas veces, nos producen dolor; otras, placer; y otras nos dejan indiferentes,... Pero lo importante no es la circunstancia, que es algo temporal, sino cómo cada uno de nosotros reacciona ante cada hecho y qué lección extraemos de esa experiencia.
El ser humano imagina cómo deben ser las cosas, su vida, los demás, etc., y las convierte en “su” realidad. En unas ocasiones, esa realidad personal puede encajar en la Gran Realidad pero, en otras no es así, y ello es motivo de conflicto, interno y/o externo. Cuando algo no sucede como esperábamos, unas veces nos adaptamos, pero otras, la Realidad está más allá de nuestros límites; y, no querer aceptar que las cosas son como son nos genera dolor. Un proverbio oriental reza: “Si sucede algo que no puedes evitar o cambiar, no te preocupes; y, si se trata de algo que puedes evitar o cambiar, evítalo o cámbialo, pero tampoco te preocupes.”
Si nos enfadamos porque no vemos el sol, cubierto varios días por las nubes, por mucho que nos enfademos, el sol no saldrá. Pero, en cambio, podemos adaptarnos y disfrutar de la lluvia, pensar positivamente, aceptar la Realidad y agradecer la gran oportunidad de aprender que el Universo nos brinda en ésa y en cada ocasión que nos resulte dolorosa. Porque no deberíamos ver el dolor, sino la oportunidad de evolucionar y crecer, de eliminar apegos y de ser un poco más libres.
En este siglo XXI, hablamos a menudo de las libertades, pero ¿hasta qué punto somos libres de nuestros apegos y barreras? Nosotros mismos, a causa del miedo, nos autolimitamos, buscando la manera de que no se produzca una circunstancia dolorosa, y no nos damos cuenta de que con ello nos negamos la posibilidad de experimentar ésa u otra situación de una forma distinta. Poco a poco, nos vamos cristalizando, soportando cada vez menos cosas, hasta convertirnos en una frágil figura de cristal, que debe ser conservada en de una urna para que no se rompa. Y así, sin darnos cuenta, nos transformamos en todo lo contrario de lo que pretendíamos ser.
En la vida, siempre elegimos lo más fácil y buscamos las vibraciones más parecidas a las nuestras, dejando así actuar libremente a la ley de atracción. Y no hay ningún problema en ello, salvo que, la falta de esfuerzo nos aleja de la flexibilidad y de la capacidad de ser aptos y útiles en cualquier situación. Si, por ejemplo, no soportamos el fuego y el calor, difícilmente podremos ayudar en caso de un incendio; si, por el contrario, nos acostumbramos al calor, aprenderemos cómo reaccionar frente a un incendio y, en caso de que se produzca, podremos ayudar. Este hecho se da en todas las situaciones de la vida y requiere una gran voluntad por parte del Aspirante hacerse flexible ante las distintas situaciones a las que aquélla le va sometiendo.
Quizá, una de las sugerencias más importantes hecha a la humanidad a lo largo de la historia es la de “hombre, conócete a ti mismo”. Si llegamos a ser conscientes de nuestra realidad, tendremos la oportunidad de mejorar y crecer como individuos y como Aspirantes.
PREGUNTAS DE LA LECCIÓN:
1.- ¿Que hay más allá de los sentidos?
2.- Reflexiona sobre la formación de la materia.
3.- ¿En qué punto evolutivo me encuentro como ser humano?
4.- ¿Cuáles son mis limitaciones?
Respuestas a las preguntas intelectuales de la lección pasada
1 – Cada uno de nosotros usando materia cósmica de los distintos planos y según nuestro estado de desarrollo.
2- No, la vida se manifiesta en toda forma, ya que ésta es el resultado de la Vida Una.
3- Si nos referimos a la muerte física, simplemente, se trata del abandono del cuerpo físico, cuando ya no sirve a los fines para los que ha sido creado. Si mencionamos la muerte “real”, estamos hablando de falta de adaptación y cristalización total. Aunque ésta no existe en la Creación, pues los ciclos mayores de la misma – que es un conjunto de espirales dentro de espirales - se encargan de forzar el final de las cristalizaciones.
4- La materia que forma los cuerpos, una vez disueltos, vuelve al “almacén” de materia de cada uno de los distintos planos, para que pueda volver a ser empleada en la formación de nuevos vehículos.
Que la Luz sea contigo
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