Reflexión para la luna nueva del 25 de Noviembre de 2011
Sucede en 2º 37’ de Sagitario. Eclipse solar parcial.
Esta lunación se acompaña de un eclipse solar, el cuarto de este año tan rico en oportunidades, y sus efectos alcanzarán a los doce meses siguientes. El signo de la lunación actual resulta particularmente humano, aunque esté representado por un centauro. Este mes nos bañamos en la vibración de un signo mental. No hablamos de la mente lógica dicotómica, ese autómata energético que suplanta al verdadero yo interno, sino de la mente capaz de resonar con los arquetipos cósmicos, la mente que genera ideas y crece en la luz. Por todo ello, el símbolo de Sagitario tensa un arco y lo apunta realmente lejos, a las estrellas. Estamos ante un aspirante, un movilizador de energías que sigue su camino con la flexibilidad y agilidad de los signos comunes, al tiempo que conserva la facultad expansiva y creadora de los signos de fuego. Sagitario muestra una fase de dualidad, pues una mitad del centauro está sujeta al simbolismo de la naturaleza animal, que no ha alcanzado el estado humano. La mitad con pezuñas pisa la tierra enérgicamente, mientras que la mitad del centauro con forma humana tiende caminos hacia las estrellas. Lo humano aparece de nuevo como un puente entre la Tierra y el Cielo, como recientemente proponía Matías De Stéfano para una de las meditaciones colectivas del once de noviembre.
Podemos atraer pensamientos más cálidos, constructivos y fuertes. Depende de que iniciemos el movimiento hacia ellos, de que los llamemos con nuestra propia acción interior creativa. Ésta es la varita mágica que nos corresponde naturalmente, y tan pronto osamos, despierta. La energía seguirá a nuestro pensamiento con una intensidad tal que nos sorprendería si la percibiésemos con mayor lucidez de la que acostumbramos. Estos procesos, cuando realmente tienen lugar en el presente, sin atarse a condicionantes de pasado ni futuro, disuelven las contradicciones de nuestra percepción sujeta al espacio-tiempo y a la estructura de la personalidad. Las disuelven porque tienen lugar en otra dimensión más sutil y que nos llama a cada instante. Realmente somos habitantes de otros mundos.
Durante este mes, ante cada situación desfavorable, ante cada emoción personal dolorosa o frustrante, tenemos la oportunidad de ejercer la comprensión y la transmutación. Podemos comprender el bien que dicha situación nos anuncia, el arquetipo constructor hacia el que se encamina a pesar de todos los obstáculos e inercias. Podemos, además, ubicar adecuadamente la naturaleza y función de todos esos obstáculos aparentes, pues no son sino oportunidades de oro para ejercer la acción correcta. Desarrollemos igualmente la transmutación de nuestros estados de conciencia no evolucionados y dolorosos en otros luminosos, armónicos y que superen esos aparentes callejones sin salida que parecen generarse de continuo en cada plano de conciencia. En otras palabras, que tome fuerza, como hábito asentado en nuestros procesos internos, la transformación del mal aparente en el bien que se encuentra dentro de él. En una concepción global, el mal no es sino un bien en formación, por eso existe. Y el bien que alcanzamos se alimenta de lo que juzgamos un mal y queremos reorientar. Este bien, a su vez, resulta ser una sombra de otras realidades en las que no vibramos por ahora. Como dirían en la milenaria tradición china, el yin y el yang son interdependientes y se complementan; ambos habitan en el Tao.
Nosotros tenemos el privilegio de elegir qué flujos de energías re-creamos en cada momento.
Que la luz os acompañe.
El equipo de Luz interna.



