• Presentación
    • Sobre Luz Interna
    • Cómo usar esta web
  • Escuela Interna
    • Curso de Ocultismo Práctico
    • Curso de Curación
  • Trabajo Interno
    • Cartas a los aspirantes
    • Reflexiones de luna llena / nueva
    • Conferencias
  • Artículos Generales
  • Espiritualidad y Niños
    • El significado oculto de los cuentos

 

Reflexión sobre la Luna Llena de 09 de Enero de 2012

Se produce a las 07’31, bajo la influencia de Capricornio, a los 18º 26’ de Cáncer

 

Estamos ya en el tan anunciado y esperado año 2012. Bajo las influencias de Capricornio y de Cáncer. Dos signos cardinales enfrentados  - o reunidos - para  ayudarnos en nuestro sendero evolutivo. El primero, Capricornio, un signo de Tierra. Y el segundo, Cáncer, un signo de agua. Elementos perfectamente compatibles, ya que el Agua hace posible la vida en la Tierra y ésta le da cobijo y, en cierto modo, la frena y la domina. Pero el agua - las pasiones - cuando se desata, es peligrosa.


Recordemos, para nuestra reflexión, las definiciones de ambos signos:

 

Cáncer: Construyo una casa iluminada y en ella moro.

Capricornio: Perdido estoy en luz suprema, sin embargo, le doy la espalda a  esa luz.

 


A notar que, hasta el día 25 de este mes, ya tras la próxima Luna Nueva, no va a haber ningún planeta retrógrado en el firmamento.


Y que, después de  la vorágine de eclipses de todo tipo (no habrá ya ninguno, di de Luna ni de Sol, hasta el 20 de mayo próximo),  y de movimientos telúricos y de llamaradas solares, que hemos vivido durante las últimas semanas, y en espera de las que aún se anuncian, parece llegar un respiro, un silencio, un descanso, un impas… Pero hemos de recordar que estamos hollando los primeros tiempos de una nueva era, pisando un terreno desconocido, recibiendo unas vibraciones recién estrenadas, que aún no sabemos ni cómo manejar ni cómo nos están afectando porque, al parecer, ha llegado la hora de que los hombres, los individuos, saquemos pecho, recordemos que somos partes de Dios – y, por tanto, dioses – y ejerzamos como tales para crear conscientemente – co-crear con Dios – nuestra propia vida, sin ayudas externas.


Y el tiempo se acelera, o se contrae, según se  mire: los pueblos que clamaron los últimos meses contra las dictaduras, están tratando de digerir lo logrado y lo sucedido; los financieros parecen empezar a temer ciertas consecuencias non gratas de sus recientes conductas; los políticos, que hace semanas, se insultaban, se calumniaban, se despreciaban y se autodescalificaban como dignos de confianza,  hablan ahora de colaboración, de unión, de comprensión y de diálogo…


De esas vibraciones nuevas sólo sabemos que son benéficas, que están viniendo para ayudarnos. Pero ya no está el camino tan trillado como antes, y lo que se nos dijo que había que hacer ya no casa con lo que ahora procedería, y lo que se nos enseñó que había que creer, ya no nos convence, y la ayuda que esperábamos recibir de un “arriba” indefinido, ya no está ahí esperando que la pidamos…Es, pues, éste un tiempo histórico único, apasionante y sugestivo. Tan único, tan apasionante y tan sugestivo que, a algunos, hasta les da miedo.


En el fondo, lo único que cambia, con relación a las viejas energías, es que, con ellas, si bien sabíamos – se nos había dicho por activa y por pasiva – que éramos dioses, a continuación se nos decía también que  debíamos obedecer y respetar lo establecido y cumplir las obligaciones dictadas para nosotros desde lo alto y  esperar recibir inspiraciones, ayudas, intuiciones, prejuicios a observar, “verdades” a creer, diferencias a resaltar y combatir, etc., de modo que todo aquel proceso impregnaba, inevitablemente, nuestras vidas con una vibración, fomentada subrepticiamente, de impotencia y de miedo que, además, prometía, como colofón, unos premios o unos castigos supuestamente necesarios, justos y merecidos.


Ahora, en cambio, con estas nuevas energías, hemos de ejercer de dioses creadores de nuestras propias vidas. Y eso que, a primera vista, es una liberación y debería producirnos gran regocijo, no logra disipar el miedo congénito que, después de tantos milenios y tantos renacimientos, hemos llegado a considerar normal y hasta justificado. (Aunque las influencias energéticas que nos llegan después del 11-11-11 lo facilitan).


Pero las cosas no son siempre lo que parecen. Y hemos de enfrentarlas y manejarlas debidamente. Por eso, el ser humano, dotado de una mente inteligente, ha de razonarlo consigo mismo hasta hallar su propio camino por el nuevo paraje cósmico  que está explorando: Si somos dioses, ¿por qué y a qué temer? Y, por otra parte, ¿por qué seguir aceptando y observando normas y leyes y prejuicios y creencias con las que no comulgamos intelectualmente?


Ben mirado, lo que sucede es que los hombres, todos los hombres, hemos estado ejerciendo de dioses desde siempre, sin percatarnos de ello. Por poco que se reflexione, y partiendo de la existencia indiscutible de nuestro libre albedrío, de nuestra libertad para elegir entre varias opciones, nos resulta fácil darnos cuenta de que lo que cada uno de nosotros somos en este momento de nuestra vida es, única y exclusivamente, la consecuencia de todas las decisiones que hemos ido adoptando desde que nacimos. Porque eso es innegable, ya que, siempre, siempre, hemos podido elegir. Ni en un solo caso nos hemos visto privados de esa posibilidad. Al menos no a nivel mental y emocional.


Por otra parte, debido a la cultura en que hemos vivido, – y en eso todas son iguales – hemos llegado a pensar que no somos creadores, que sólo hay un Creador, que está muy lejos, muy alto, casi inaccesible, y suspendido sobre nuestras cabezas y sobre nuestros corazones, como una permanente Espada de Damocles, y hemos atribuido nuestros éxitos a Sus ayudas, a las estrellas de nuestra carta natal, a la suerte o a la casualidad…  y nuestros fracasos y desgracias, a los elementos, al prójimo, a la salud, a la mala suerte, a las estrellas, etc., pero nunca o casi nunca a nosotros mismos, es decir, a nuestras propias decisiones, o sea, a nuestras creaciones.


El paso que indudablemente hemos de dar ahora es, sencillamente, el de darnos cuenta de que hemos estado creando siempre, desde que empuñamos el primer lápiz de color y garrapateamos con él, sobre una cuartilla en blanco, un sol, o una casita o un árbol. Porque aquel sol y aquella casita y aquel árbol no existían antes de nuestra actuación y nacieron gracias a nuestra decisión de crearlos y, desde entonces no hemos parado, de modo que nuestras vidas y nuestro mundo, lo hemos ido creando, paso a paso, día a día, decisión tras decisión, nosotros mismos. Y ahora hemos de seguir haciéndolo, pero con dos diferencias: siendo conscientes de que nuestra vida la creamos nosotros y, por tanto somos sus creadores y no podemos ni agradecer ni reprochar a nadie lo que somos y tenemos, y que las nuevas energías, una vez convencidos de que somos dioses, una vez descubierto quiénes somos realmente, empiezan a trabajar por su cuenta, a nuestro favor, dirigidas por nuestro verdadero ser, al que llamamos nuestro Yo Superior.


Así de sencillo. Y así de difícil.  Porque, ese pequeño salto conceptual, íntimo y exclusivo que, a primera vista, parece insignificante, supone, en realidad, para la mayoría de los humanos, una especie de salto mortal sin red, ya que exige dejar lo conocido, lo de siempre, aquello que, aunque nos ha hecho quejarnos y protestar, nos resulta familiar  y conocido, para aterrizar muy lejos, en un terreno inexplorado, para empezar una nueva vida, con unas energías nuevas, en otro plano de existencia y con un nuevo nivel de conciencia. El miedo al cambio, una vez más y como siempre, sigue siendo el gran enemigo a vencer.


Vale la pena, pues, reflexionar seriamente sobre todo esto. Nos va en ello nuestra propia evolución: o ejercemos de creadores convencidos de que lo somos, o nos quedamos para unos miles de años más como estábamos, quizás en otro planeta, quejándonos cada día y suspirando por un paraíso, que ahora se nos está dando la posibilidad de crear y, además, a nuestra medida.


Esta reflexión no ha de servir sólo para esta Luna Llena, sino para las siguientes durante bastante tiempo, aprovechando cada vez las energías que, en ayuda a nuestro trabajo, los signos zodiacales seguirán enviándonos, cada uno con sus características particulares, pero todos con el mismo amor por nosotros. Tomémoslo en serio.


Que la Luz sea contigo

LuzInterna.com

 

Acceso Usuarios

  • ¿Recordar contraseña?
  • ¿Recordar usuario?
  • Crear una cuenta
Audios

Últimos artículos
  • Reflexión para la Luna Nueva del 21 de Febrero de 2012
  • Reflexión sobre la Luna Llena de 07 de Febrero de 2012
  • Reflexión para la luna nueva del 23 de Enero de 2012
  • Reflexión sobre la Luna Llena de 09 de Enero de 2012
  • Reflexión sobre la luna nueva del 24 de Diciembre
Enlaces Recomendados

www.fraternidadrosacruzmadrid.com

http://www.lucistrust.org/es/arcane_school

http://www.upasika.com/autores.htm

http://www.un.org/es/

http://www.uniaoplanetaria.org.br/

Copyright © 2010 ---.
All Rights Reserved.

Designed by joomla 1.6 templates.